46001552 C.E.I.P. Isidro Girant AYORA (Valencia)

  
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4. EL CASTELLAR DE MECA

LA CIUDAD IBÉRICA DEL CASTELLAR DE MECA.

 

Los restos de la ciudad ibérica del Puntal o Castellar de Meca. constituyen un impresionante conjunto, testimonio de excepción del desarrollo urbano de los iberos. La ciudad, tallada en la roca, debió ejercer una función jerárquica de mando y dominio sobre otros asentamientos circundantes, sobre los cuales se hace notoria su superioridad.

1.Situación:

La ciudad se emplaza sobre una alargada meseta -el Puntal de Meca- situada al Noroeste del Mugrón de Almansa, en el término de Ayora, próxima a los lindes de la provincia de Albacete (Almansa y Alpera).

 

Plano del poblado, en rojo los caminos de acceso.

 

2. Características:

La planta del yacimiento tiene unas 15 Ha, con un largo de unos 800 m. Una visita detenida puede llevar varias horas, especialmente si se quiere recorrer la red de caminos sobre piedra, que es espectacular. Murallas ciclópeas, numerosas cisternas y casas talladas en la roca. Cerámicas ibéricas, romanas, islámicas. El denominado Camino Hondo justifica por si solo la visita. Esta vía de acceso, con una pendiente del 30 % constituye una asombrosa obra de ingeniería prerromana, sin paralelo en la península ibérica. En el último tramo, la roca está excavada 4,30 m. con una anchura de 1,93-2,15 m. Para superar la pendiente se alargó el recorrido y obligó a realizar una cerrada curva para cambiar el sentido del camino hacia el centro de la ciudad. El suelo, sobre roca viva, presenta profundas rodaderas o carriladas como consecuencia del paso de las ruedas de carro durante varios siglos. El camino estaba parcialmente relleno  de tierra y  bloques de piedra  que fueron eliminados en las actuaciones dirigidas por Santiago Broncano.

 

 Restos de la torre del acceso este del poblado.                 La gran curva del Camino Hondo   

En la meseta se pueden observar habitaciones excavadas en la roca, escaleras, y numerosos depósitos (mas de 100), el mayor llamado "El Trinquete" de 29 x 5 m, con una profundidad estimada de 14 m (más de 2000 m3). No todos los depósitos serían aljibes, ya que algunos pudieron ser utilizados como graneros o almacenes. Existen restos de muros de difícil datación, ya que el poblado estuvo habitado hasta época medieval (posiblemente hasta el s.XIII-XIV). El nombre de Ciudad Meca es posible que surgiera a partir del abandono, con el significado de "ciudad deshabitada":

  

Puerta de entrada a la ciudad.                                             Casa semiexcavada en la roca

3. Historia de los descubrimientos:

El lugar ya es citado  en el documento de "Amojonamiento entre la villa castellana de Chinchilla y la aragonesa de Ayora", de 1411. También es objeto de la visita por Cabanilles, Conde de Lumiares y eruditos del XVIII y XIX, y por Pierre París y A Schulten. Una cita de Julián Zuazo, autor de una publicación dedicada a Meca, editada en 1916, parece plenamente actual: "Seguramente que esas compañías de turistas que a grandes gastos y con duras fatigas van a países muy lejanos a buscar paisajes nuevos e impresiones vivas de la naturaleza, no han contemplado jamás un cuadro mas grandioso ni gustado el deleite grave de estas ruinas potentes y pintorescas olvidadas en una comarca desconocida, ahogadas, en una luz deslumbrante en la cima de rocas vertiginosas". Hay que resaltar que en esa época no se había excavado la red de caminos de acceso, detalladamente descrita en la publicación de Santiago Broncano y Mar Alfaro. 

                    

                                    Aljibe o depósito.                  Final del camino Hondo y vista del camino en la meseta.

 Vicente Carpio Valero